La transformación educativa será feminista o no será. Por un programa de educación pública radicalmente feminista

Intervención de la Assemblea Groga de Gràcia en la III Jornada per l’Educació Pública a Gràcia. Escoles feministes? del 26 de mayo de 2018 en la vila de Gràcia

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I. EN QUÉ SITUACIÓN SE ENCUENTRA ACTUALMENTE LA EDUCACIÓN PÚBLICA?

1. El programa neoliberal embiste la educación pública: estamos inmersos en una crisis civilizatoria y nos falta un modelo y un horizonte político y social claro que dé respuesta al profundo malestar material y vital de nuestra sociedad. Del mismo modo, la escuela y la educación públicas viven una crisis de modelo, una falta de horizonte político y social claro que le dé nuevos sentidos transformadores. Esto lo han sabido ver muy bien aquellos agentes y poderes fácticos que están colonizando la escuela y la educación públicas para introducir el modelo privatizador y mercantilizador neoliberal. De esta colonización surge la nueva innovación pedagógica dirigida por fundaciones privadas a través de la nueva filantropía, las externalizaciones y el personal docente precarizado, el desarrollo del funcionamiento empresarial y antidemocrático en la gestión de las escuelas públicas, la inmersión en la competición y el trabajo por objetivos a través de las pruebas externas estandarizadas, y tantas otras políticas y medidas educativas mercantilizadoras. Pero a diferencia de otros procesos de privatización y mercantilización como los que hemos podido vivir en la telefonía o el gas, o el que estamos viviendo también actualmente en la sanidad, el proceso de privatización de la educación pública no es sólo un negocio: es la posibilidad impagable de modelar las mentes y las culturas del presente y del futuro.

2. La educación feminista como alternativa al programa neoliberal: en la búsqueda de un modelo educativo que ayude a transformar y a liberarnos de esta sociedad en crisis, hay que construir un modelo alternativo a este modelo privatizador y mercantilizador que desgraciadamente ya se está desplegando en el seno de la escuela y la educación públicas bajo la iniciativa de los gobiernos de turno. Desde aquí planteamos que el único modelo con suficiente fuerza actualmente para convertirse en una verdadera alternativa al del programa neoliberal es el de la educación feminista.

II. DESDE QUÉ OBJETIVOS PLANTEAMOS UNA EDUCACIÓN FEMINISTA?

¿Cuál es nuestra concepción de la educación y la escuela públicas? ¿Cómo quisiéramos que fuera?

3. La escuela pública como laboratorio de revolución social: después de la familia, la escuela es el primer espacio de socialización de lxs niñxs y constituye, por tanto, un espacio crucial de modelado social. En la escuela pueden aprenderse prácticas democráticas o autoritarias, prácticas cooperativas o competitivas, prácticas comunitarias o individualistas. Todo dependerá del modelo social que haya detrás. La escuela concebida como herramienta de transformación social toma conciencia de la sociedad en que vivimos —caracterizada por la cultura individualista, la cultura patriarcal de la lucha, el autoritarismo y el machismo, la mercantilización de la vida, el colapso ambiental y el analfabetismo crítico— y actúa de manera deliberada y activa para transformar y subvertir esta realidad social injusta y destructiva. La escuela concebida como herramienta de transformación social no es neutra —ya que la neutralidad en realidad implica decantarse en favor del sistema—, sino que es un laboratorio de revolución social, un espacio experimental y de libertad donde poner en acción todas aquellas prácticas que cuestionen y subviertan la sociedad actual.

4. La escuela pública como espacio de emancipación crítica individual y colectiva: adicionalmente a las prácticas y a la acción transformadoras, la escuela debe apuntar directamente al pensamiento crítico, debe autoreconocerse como motor de emancipación crítica haciendo central el objetivo de trabajar la toma de conciencia de nuestros marcos de pensamiento y vida, y la crítica individual y colectiva. Un pensamiento crítico que debe entrar en acción a nivel individual para que nuestras hijas e hijos sean capaces de ejercitar una libertad de pensamiento valiente, sólida y flexible, y aprendan a disentir libremente en el seno de cualquier forma colectiva. Y un pensamiento crítico que debe entrar en acción a nivel colectivo para que nuestras hijas e hijos sean capaces de nutrirse, organizarse y actuar colectivamente.

5. La escuela pública como movimiento social: pensamos en una escuela pública que recupere el espíritu de comunidad de la década de 1980, donde los principales agentes de la escuela y la educación públicas —las maestras, las profesoras, el alumnado y las familias— tomen nuevamente conciencia de su función política. Sólo así podrá irse más allá de las acciones puntuales de unas cuantas personas, claustros o colectivos para reconvertir la educación pública en un auténtico movimiento y agente socialmente transformador y emancipador.

III. POR QUÉ PLANTEAMOS UNA EDUCACIÓN FEMINISTA?


¿Por qué los feminismos y no otra movimiento social?

6. Los feminismos, la clave de un nuevo modelo educativo: creemos en los feminismos porque estas corrientes —que tienen la humildad de autodenominarse en plural— llevan décadas haciendo un ejercicio imparable de cuestionamiento, emancipación y transformación del sistema en todos los ámbitos que nos podamos imaginar. No sólo el de la histórica e imperdonable opresión y discriminación social que hemos vivido la mitad de la humanidad, sino también en el ámbito de las identidades personales y colectivas, en el ámbito de la economía, en el ámbito del cuerpo, en el ámbito de la política y, como no, en el ámbito del discurso y el pensamiento crítico. Del mismo modo que en su día fueron movimientos como el socialismo o el anarquismo y corrientes como el laicismo o el racionalismo los que ayudaron a sacudir los planteamientos educativos, hoy en día abrir de par en par la puerta a los feminismos puede ser un ejercicio tremendamente iluminador por una transformación educativa global y emancipadora adaptada a nuestra realidad actual.

7. El marco de la vida: los feminismos han hurgado bajo los marcos económicos de los mercados, los propietarios y los trabajadores, y bajo los marcos y los constructos jurídicos de las leyes, los derechos y los deberes, para señalar directamente a la vida. Los feminismos sitúan la reproducción y los cuidados frente a la producción y el consumo, la construcción y la vida frente a la destrucción y la guerra, la cooperación y la ayuda frente a la lucha y la competencia, la empatía y el sentido común de nuestro yo social frente a la hiperlegalidad absurda y patriarcal. Esta es quizás su gran aportación, la centralidad de la vida, una aportación que apunta a las raíces de todo.

8. Una respuesta necesaria pero contingente: los feminismos no son (ni pretenden serlo) una solución absoluta a nuestra crisis civilizatoria actual, pero sí aportan un cambio de paradigma que puede ser radicalmente iluminador y puede abrir nuevas e infinitas ventanas de transformación. Los feminismos, al mismo tiempo, no tienen ni pretenden tener la exclusividad de sus miradas y aportaciones. La cooperación, la actitud crítica, la no violencia, la paz, la ayuda mutua, la democracia real… entroncan con otros movimientos políticos, sociales y culturales. En el contexto educativo, la educación emocional, la pedagogía crítica, la educación integral, el trabajo cooperativo, la autoevaluación… son aportaciones realizadas desde múltiples enfoques no siempre vinculados a la coeducación y a los feminismos. Pero ahora es precisamente la mirada conjunta de los feminismos —aquella que pone la vida en el centro— la que puede proporcionarnos un nuevo marco global desde el que abordar nuestro malestar social actual y desde el que revisitar, ligar y dar coherencia a esta constelación de corrientes sociales y prácticas educativas. Esta es la fuerza de los feminismos aquí y ahora.

9. Los feminismos y la educación: los parámetros de los feminismos y los de la educación a menudo han confluido y esto no es casualidad. La educación escolar está en manos de una profesión feminizada, una profesión que tiene el increíble privilegio de estar arraigada en la práctica situada, una profesión que tiene por objeto el desarrollo intelectual de las personas pero que sabe muy bien que también acompaña en su desarrollo emocional y social. Y cultura femenina, práctica situada o desarrollo integral son parámetros que conectan indefectiblemente con los feminismos. Esto se ha visto reflejado en muchas prácticas educativas, incluidas evidentemente las explícitamente etiquetadas como coeducativas.

10. Más allá de la coeducación: pero aunque quizá sólo sea una cuestión de terminología, los feminismos van más allá de la coeducación. La propuesta de una educación feminista es un modelo y un programa político de crítica y lucha contra el sistema patriarcal y capitalista y, al mismo tiempo, un modelo y un programa político de construcción de una nueva realidad social que apueste por la vida. Es en este sentido que entendemos que la escuela feminista va más allá de la coeducación y de otros modelos educativos: 1) hace explícita su conciencia e intencionalidad política radical, 2) propone un modelo y un programa educativo global para todos (no sólo para las mujeres, sino para toda la sociedad) y para todo (parte de las cuestiones de género para llegar a las sociales, las económicas y las intelectuales) y 3) pretende transformar radicalmente la realidad cuestionando y subvirtiendo activamente el sistema. Los feminismos son actualmente el único movimiento social capaz de hacer frente al capitalismo y sus nefastas consecuencias. Y son una propuesta crítica pero también constructiva que reivindica, simplemente, volver a poner la vida en el centro. 

IV. CÓMO PLANTEAMOS UNA EDUCACIÓN FEMINISTA?

¿Cómo se concretaría una escuela feminista en la práctica?

11. Cinco ejes en transición: para ser significativa, la adopción de una educación feminista debería hacer explícitos los puntos de partida y los puntos de llegada de sus planteamientos, hacer explícita la transición entre la realidad en crisis que vivimos y el modelo social que proponemos construir. De ahí que propongamos partir de cinco ejes en transición, cinco grandes coordenadas de trabajo que, por un lado, transitan desde nuestra realidad social actual hasta la de los planteamientos feministas y, por otro, ayudan a enlazar el universo los feminismos con el de la educación. Estos cinco ejes y sus transiciones son:

  1. Cuerpo. Del dualismo cartesiano a nuestra realidad encarnada
  2. Identidad. Del binarismo a la diversidad de género y de identidades
  3. Colectividad. Del individualismo y el patriarcado a la interdependencia y la sororidad
  4. Vida. De la producción y la acumulación destructiva a la reproducción y los cuidados
  5. Pensamiento. De la alienación 2.0 al pensamiento crítico feminista

12. Cuerpo. Del dualismo cartesiano a nuestra realidad encarnada: el eje del cuerpo es un eje que transita del dualismo cartesiano, que ha separado cuerpo y mente, hasta devolvernos a nuestra realidad encarnada propia del enfoque feminista. El cuerpo es la materia con la que estamos en el mundo, es nuestro primer lenguaje, nuestra primordial herramienta de cognición, de interacción, de comunicación. Miramos, tocamos, nos emocionamos antes que hablamos. Esto las maestras de infantil lo saben muy bien. Pero a medida que avanzamos en la escolarización, nuestra forma de entender el cuerpo acaba acotada, con demasiada frecuencia, a una triste y anacrónica asignatura llamada Educación Física.

Y el cuerpo ha sido, como no podía ser de otra manera, uno de los ejes de las luchas feministas, luchas que lo han significado como herramienta de producción, de comunicación y de emisión de discurso, como herramienta de placer, de poder, de identidad personal, o como herramienta de libertad y de opresión, por mencionar tan sólo algunas miradas.

Repensar el cuerpo en el contexto de la escuela bajo la luz de los feminismos es fundamental para enfocar la transformación educativa en un sentido verdaderamente transformador. Como puede hacerse? Con qué planteamientos, prácticas y/o experiencias concretas?

  • Con un trabajo cuidadoso y consciente del lenguaje corporal: de la comunicación, la retórica, el análisis, la emoción, la acción que hacemos a través del cuerpo con herramientas como el mimo, el baile, la danza, el teatro, el circo o, evidentemente, el deporte.
  • Con una educación afectiva y sexual que no sea un taller aislado en un curso cualquiera de secundaria, sino que se convierta en un eje curricular fundamental a lo largo de toda la escolarización y, muy especialmente, en secundaria.
  • Con una educación emocional que aborde la gestión de las emociones, los afectos y los deseos.
  • Con Crítica del Cuerpo, es decir, trabajando la reflexión sobre los discursos y los usos del cuerpo: por ejemplo, la construcción de la imagen corporal y personal, los cánones de belleza, la cosificación y el autocosificación y, fundamental, la cultura de la violencia (física, sexual, lúdica, psicológica, estructural, de Estado) y su problemática vinculación con la masculinidad.

13. Identidad. Del binarismo a la diversidad de género y de identidades: el eje de la identidad parte del binarismo de género (hombre-mujer) y transita, en la escuela feminista, hacia la diversidad de género y, aún más allá, la diversidad y la complejidad de todas las identidades. Una de las tareas prioritarias de la educación formal es la de acompañar a nuestrxs niñxs y adolescentes en la construcción de sus identidades personales y hacerlo a través de su educación emocional, intelectual y social. En esta construcción, la identidad de género está absolutamente obviada a pesar de que juega un papel crucial que lo atraviesa y lo condiciona todo desde el mismo momento de nuestro nacimiento. En la construcción de nuestra identidad se nos impone el binarismo hombre-mujer, una construcción cultural que limita nuestro desarrollo personal y al mismo tiempo establece una relación jerárquica que otorga a los hombres el poder y discrimina radicalmente a las mujeres.

La educación feminista reclama la centralidad la construcción de las identidades personales en la tarea educativa, sitúa en el centro la perspectiva de género a la hora de acompañar a nuestrxs niñxs y adolescentes en esta trayectoria y pretende subvertir los mandatos binaristas y discriminatorios para transitar hacia la diversidad de género, la inclusión, la tolerancia, el empoderamiento femenino y la construcción de nuevas masculinidades no agresivas ni opresoras.

Como puede hacerse? Con qué planteamientos, prácticas y/o experiencias concretas?

  • Con una revalorización de las feminidades: promoviendo la igualdad y el empoderamiento femenino, rompiendo el estereotipo tradicional pasivo y oprimido, recuperando la historia de la mujer y la historia de su discriminación.
  • Con acompañamiento en la construcción activa de nuevas masculinidades: deconstruyendo el estereotipo masculino normativo machista y estableciendo una nueva vinculación de la masculinidad con los cuidados.
  • Trabajando la diversidad de género y las otras diversidades: de origen, de capacidades, de clase… poniendo en valor las diversidades como punto de partida rico y fundamental.
  • Trabajando los códigos de vestimenta: para aprender a respetar a las personas independientemente de cómo vayan vestidas, relacionando la libertad individual de cada uno con los mandatos de género socialmente impuestos.
  • Con juego simbólico: forzando la subversión de roles de género a través del juego simbólico. Por ejemplo, que las niñas jueguen a coches y construcciones y los niños a peluquerías al cuidado de los bebés.
  • Rompiendo con las inercias de género a la hora de recomendar itinerarios de estudios.
  • No separando los baños de niños y niñas.
  • Potenciando los deportes mixtos.
  • Con Crítica de Género y de las Identidades: trabajando la reflexión sobre constructos culturales como el binarismo, los estereotipos de género o las jerarquías de género, y estudiando las luchas feministas y LGTBI, y las demás luchas identitarias como la racial, la religiosa o la cultural.

14. Colectividad. Del individualismo y el patriarcado a la interdependencia y la sororidad: cuerpo e identidad son quizás los dos ejes que rápidamente identificaríamos con una educación con perspectiva de género y con la coeducación. Pero una escuela feminista quiere ir más allá. Aparece entonces el eje de la colectividad, un eje que transita del individualismo y el patriarcado hacia la interdependencia y la sororidad de la propuesta feminista. A pesar de que la existencia de la colectividad a menudo parece una cuestión accidental y meramente organizativa de la educación individual de nuestros hijos e hijas en la escuela, lo cierto es que mediar en la construcción de las entidades y las identidades colectivas, las relaciones sociales, las relaciones de poder y las discriminaciones es una de las tareas centrales de la escuela. Las maestras lo saben muy bien: la resolución de conflictos y las dinámicas de grupo forman parte de su día a día. Sin embargo, en esta construcción de las relaciones sociales y las colectividades el sistema social donde vivimos nos empuja hacia el individualismo, hacia la lucha, la competición y la rivalidad, y hacia el dominio, el autoritarismo y la opresión a los más débiles. Son las dinámicas que forman parte de la cultura patriarcal y neoliberal.

Por el contrario, la educación feminista pone en el centro el colectivo sin entender que es una contingencia accidental de la educación escolar de lxs niñxs, sino partiendo de la convicción de que la naturaleza interdependiente de las personas y las formas colectivas de estar en el mundo —los diferentes nosotros— son primordiales y como tales hay que abordarlos en el contexto escolar. Lo señalaba Judith Butler hace pocos días aquí, en Barcelona: debemos reconocer nuestra naturaleza interdependiente y cuidar las formas colectivas de estar en el mundo, construir comunidad, ya que es la forma más contundente de hacer frente a la violencia del sistema, una violencia que en realidad lo que hace es apuntar a nuestra frágil naturaleza social. De aquí, de esta mirada, nacen la sororidad, la ética del cuidado y la cooperación, o la interseccionalidad, prácticas y conceptos cruciales de los feminismos donde, en definitiva, empatizamos y hacemos nuestras las vulnerabilidades y opresiones de todos.

Com puede hacerse? Con qué planteamientos, prácticas y/o experiencias concretas podemos materialitzar la colectividad, la interdependencia y la sororidad en la escuela?

  • Con una apuesta clara y contundente por la escuela pública: porque la pública es precisamente la que trabaja para todos sin distinción, la que en sus principios y valores fundamentales parte de la no segregación discriminatoria.
  • Con el reconocimiento de la centralidad de las formas colectivas: entendiendo que la comunidad escolar, el grupo-clase, los equipos de trabajo, el claustro, el ampa, las comisiones … y todas las formas colectivas escolares son ejes cruciales de la tarea educativa y no soluciones organizativas sin mayor importancia.
  • Con una organización escolar y un funcionamiento verdaderamente democráticos: promoviendo las asambleas, los debates y los consensos como eje curricular y práctica organizativa. Recuperando la democracia en los claustros (aunque esto signifique desobedecer la ley) y aplicando la democracia en las aulas.
  • Fomentando la cooperación: entre alumnos (por ejemplos, ayudar a leer a los compañeros que aún no leen), entre maestros, entre centros. Hackeando aquella dinámica competitiva entre escuelas públicas impuesta por los diferentes gobiernos y que ha llevado, por ejemplo, a caer en la trampa de hacer las pruebas de competencias estandarizadas, jornadas de puertas abiertas propagandísticas o cobrar a los compañeros de la pública para compartir conocimientos de pedagogías innovadoras.
  • Eliminando, como proponía Ferrer i Guardia, exámenes, premios y castigos: anulando los agravios comparativos entre las personas y las organizaciones y aquellas herramientas que fomentan la competición y la motivación extrínseca.
  • Fomentando la autogestión del aprendizaje a través de herramientas y metodologías que rompen el monopolio del saber y el principio de autoridad y que convierten a todos como corresponsables del aprendizaje: conferencias, trabajo cooperativo, evaluación cooperativa, trabajo por proyectos…
  • Con el trabajo en la resolución de conflictos, las relaciones de poder y el bullying: entendiendo que no son cuestiones extraordinarias que hay que abordar cuando hay un conflicto, sino un eje central (y, por tanto, curricular) del desarrollo social escolar.
  • Fomentando la cultura de la mezcla y la diversidad: siendo revolucionariamente inclusivos. 1) A nivel estructural: eliminando las herramientas y ejes de segregación estructurales como los conciertos educativos, la libre elección de centro, los centros de educación especial, los copagos de las familias en la escuela pública…; 2) A nivel curricular, trabajando, por ejemplo, la diversidad de los modelos de familia.
  • Reformulando los patios y los espacios de recreo para romper dinámicas discriminatorias (a menudo vinculadas al género).
  • Con Crítica Política y Social: fomentando la reflexión sobre las formas de organización políticas y sociales.

15. Vida. De la producción y la acumulación destructiva a la reproducción y los cuidados: el eje de la vida es el que transita de la centralidad de la producción propia del sistema capitalista patriarcal hacia la centralidad de la reproducción y los cuidados de la mirada feminista. Otra de las tareas asociadas a la educación formal es la de preparar para el trabajo y el mundo laboral, un trabajo y mundo laborales que identificamos, sin embargo, con la idea de productividad y trabajo establecida y definida desde la cultura masculina y capitalista. Pero precisamente esta cultura es la que ha puesto el mercado en el centro y la que nos está llevando, como sabemos, hacia desigualdades sociales radicales y un colapso ambiental sin salida.

Los feminismos han cuestionado radicalmente esta visión ampliando la concepción de trabajo a los trabajos de reproducción y a los cuidados, y poniendo sobre la mesa nada más y nada menos que la centralidad de la vida, tanto en lo referente a nuestra relación con las personas, como a nuestra relación con el resto de seres vivos y el planeta. Entre otras corrientes y aportaciones, la economía de los cuidados y el ecofeminismo han abierto, pues, nuevas miradas y prácticas.

Com puede aplicarse en la escuela? Con qué planteamientos, prácticas y/o experiencias concretos?

  • Recuperando los saberes femeninos necesarios para los cuidados, los cuales han sido “expulsados” del currículum mixto y productivo: coser, cocinar, bordar…
  • Promoviendo e incentivando las relaciones de cuidados con los colectivos más vulnerables: por ejemplo, los programas de padrinaje entre mayores y pequeños, estableciendo relaciones con guarderías, residencias de ancianos, etc.
  • Revalorizando el tiempo de mediodía como espacio crucial no productivo sino de cuidados y de relaciones sociales: poner y quitar la mesa, despertar a lxs niñxs pequeños de la siesta, jugar, aburrirse … Eliminando los extraescolares del tiempo de mediodía que no son otra cosa que un afán de aprovechar el tiempo con tareas “productivas” como si los cuidados y el esparcimiento fueran cuestiones menores.
  • Con una redefinición de la relación entre los seres humanos y la naturaleza: trabajando a fondo la ecología, la sostenibilidad, el reciclaje, los residuos cero, los otros seres vivos… y reflexionando sobre el dispendio, la contaminación, la sobreproducción, las industrias cárnicas, la industria agrícola…
  • Con Crítica del Trabajo y de la Economía: fomentando la reflexión sobre las tareas de cuidados y reproductivas y su relación con las tareas productivas, trabajando a fondo la economía crítica y plural, la cultura del consumo, el capitalismo.

16. Pensamiento. De la alienación 2.0 al pensamiento crítico feminista: el eje del pensamiento es un eje que transita de la alienación de la cultura neoliberal al pensamiento crítico feminista. Educar en pensamiento crítico es uno de los mantras que maestros y familias nos repetimos sin cesar a la hora de pensar en el modelo de escuela que queremos para nuestras hijas e hijos. Nuestra sociedad actual, sin embargo, actúa en contra. Sufrimos de sobresaturación de información, de manipulación mediática, de espejismos tecnológicos, de toda una batería de herramientas que nos impiden ponernos en alerta crítica para cuestionar un sistema que precisamente se encuentra en pleno colapso ético y material.

En este contexto, los feminismos son uno de los movimientos críticos más potentes de la actualidad, el que lo está sacudiendo todo: desde la filosofía hasta la ciencia, desde la economía hasta la política, desde la sala de estar hasta la plaza pública. Asimismo, la crítica feminista tiene unos rasgos característicos que le dan una fuerza tan sólo equiparable a la del movimiento obrero de los siglos XIX y XX: en primer lugar, el pensamiento crítico feminista está haciendo tomar conciencia a todas (y a todos) de la propia toma de conciencia. Es un proceso de desalienación que se inicia a menudo con los agravios de género que nos dan ese golpe en la cabeza que nos hace mirar el mundo de otra manera. A partir de aquí nos sumerge en una rueda imparable de epifanías compartidas que genera ansias de saber, de autoformación y de continuar investigando. En segundo lugar, se trata de una toma de conciencia y de un aprendizaje colectivo, lleno de complicidades y procesos compartidos. Y, en último lugar, se trata de un pensamiento crítico situado que, dentro del imparable proceso toma de conciencia y aprendizaje permanente, respeta los diferentes puntos de partida, ritmos y tempos de cada persona y colectivo.

Cómo trasladar esta actitud de la crítica feminista —radical, compartida y constructivista— a las aulas? Con qué planteamientos, prácticas y/o experiencias concretas?

  • Con contenidos: instruyendo en conocimientos sustantivos de aquellos significados y experiencias reales o imaginadas que nos abren a sentidos y valores alternativos a los del mercado. Trabajando todas aquellas materias vinculadas a las Humanidades para mostrarnos la contingencia y el relativismo de nuestras realidades y abrir, por tanto, puertas a otros mundos posibles. Prestando especial atención a: 1) Herstory: la historia desde el punto de vista feminista, las aportaciones de las mujeres en ciencia, literatura, arte, la historia de las mujeres y de los colectivos minoritarios. 2) Feminismos: historia y crítica. 3) Opresiones: historia y crítica.
  • Con ejercicios periódicos y rituales de análisis del discurso: haciendo análisis y crítica de los mitos del sistema (emprendimiento, competición, creatividad, liderazgo, propiedad, consumo …) y análisis, crítica y práctica de sus lenguajes (publicidad, cine, videoclips, música, arte, Instagram…).
  • Con dialéctica: las asambleas, las reuniones, el trabajo en grupo, las conferencias, las tertulias… poniendo en práctica todas aquellas formas y metodologías que promueven la deliberación oral, en grupo y en público, ya que son una invitación a absorber ideas ajenas, a enriquecer y hacer mucho más complejas las propias ideas, a ponerlas en crisis, a dudar, a consensuar, a entrar en conflicto, a deconstruir y a reconstruir en colectividad.
  • Dando voz y espacio público en las niñas, chicas y las otras voces socialmente silenciadas (personas racializadas, personas con diversidades funcionales …) para ayudarlas a ocupar sin temores el espacio de la palabra oral y pública.
  • Con clases magistrales y todos aquellos formatos que permiten construir narraciones y argumentaciones profundas y complejas.
  • Con autoevaluación y evaluación formativa: con reflexión, valoración y, en definitiva, crítica del propio aprendizaje.
  • Con Crítica de la Crítica y con Filosofía.

17. Es el momento de los feminismos: recordemos, estamos inmersos en una profunda crisis civilizatoria. El programa neoliberal ha llegado también a la educación pública y es urgente dar una respuesta capaz de combatir este asalto. Es por ello que apostamos por un programa de educación pública radicalmente feminista. Porque creemos que actualmente el único movimiento capaz de hacer frente al sistema es el de los feminismos. La transformación, dentro y fuera de la escuela, será feminista o no será.

xxx

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One thought on “La transformación educativa será feminista o no será. Por un programa de educación pública radicalmente feminista

  1. Retroenllaç: La transformació educativa serà feminista o no serà. Per un programa d’educació pública radicalment feminista | ASSEMBLEA GROGA DE GRÀCIA

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